Si has sentido que tu IA favorita está más lenta, se corta a mitad de una tarea o simplemente no razona como antes, no es tu imaginación.
Estamos viviendo el primer “corralito” de cómputo de la historia. Las grandes empresas como OpenAI y Anthropic han comenzado a racionar la inteligencia artificial de forma silenciosa porque, sencillamente, se están quedando sin energía y sin dinero para mantener el ritmo actual.
El caso más dramático fue el cierre de Sora, la prometedora herramienta de video de OpenAI. El 24 de marzo de 2026, la empresa decidió retirar el producto del mercado apenas seis meses después de su lanzamiento viral. ¿La razón? El costo de inferencia era una hemorragia financiera: Sora estaba quemando entre 1 y 15 millones de dólares diarios en poder de cómputo, una cifra insostenible incluso para el gigante de San Francisco.
Pero el racionamiento no solo implica cerrar aplicaciones, sino cambiar las reglas del juego mientras jugamos. Anthropic, por ejemplo, ha introducido lo que podríamos llamar “inflación de tokens”. Aunque el precio de la suscripción sigue siendo el mismo, los modelos Claude Opus 4.7 y 4.8 utilizan un nuevo tokenizador que incrementa el consumo de tokens entre un 8% y un 35% para el mismo volumen de texto.
En la práctica, esto significa que tu cuota de uso se agota mucho más rápido que hace unos meses por el mismo trabajo.
A esto se suma una degradación preocupante en la fiabilidad. Durante marzo de 2026, el uptime de la API de Claude cayó a niveles de 98.2%, una cifra inaceptable para herramientas profesionales que dependen de una disponibilidad del 99.99%.
Esta inestabilidad coincide con la escasez de cómputo y los picos de demanda eléctrica que los centros de datos actuales no pueden cubrir. Según Goldman Sachs, la demanda eléctrica de la IA en EE.UU. se duplicará para 2027, lo que está frenando proyectos masivos.
Incluso el ambicioso Proyecto Stargate de OpenAI sufrió un revés cuando Microsoft tomó el control del desarrollo en Texas en abril tras la retirada estratégica de Sam Altman.
Para el usuario común, esto significa que la IA ya no es un recurso infinito. Estamos en una etapa de transición donde la calidad fluctuará según la hora del día y el presupuesto de la empresa.
La “magia” de la IA ahora tiene un medidor de luz que no deja de subir, y las empresas están pasando la factura de la forma más discreta posible: a través de tus tokens.


