Hay un momento en que el dinero deja de importar. Google acaba de demostrarlo.
La empresa que fabrica sus propios chips TPU desde 2015, que opera Google Cloud (uno de los tres hyperscalers del mundo), y que este año presupuestó más de 180 mil millones de dólares en gastos de capital, no tiene suficientes GPUs. Así que hizo lo que cualquier empresa haría: llamó a SpaceX.
Sí, la empresa de cohetes de Elon Musk.
El acuerdo se reveló en un filing ante la SEC el 5 de junio, justo una semana antes de que SpaceX salga a bolsa. Los números son difíciles de procesar: Google pagará 920 millones de dólares al mes desde octubre de 2026 hasta junio de 2029. A cambio recibirá acceso a aproximadamente 110,000 GPUs NVIDIA, además de CPUs, memoria y otros componentes.
Son casi 30 mil millones de dólares en total si el contrato se cumple completo.
El portavoz de Google fue claro: esto es “capacidad puente” para Gemini Enterprise, cuya demanda ha sido “incluso mayor de lo que esperábamos”. Traducción: ni con toda la infraestructura de Alphabet alcanza.
La ironía de la escasez
Google Cloud compite con AWS y Azure. Fabrica sus propios aceleradores TPU desde 2015. Es dueño de una de las redes de centros de datos más grandes del planeta. Y aun así necesita sentarse a negociar con una empresa que hasta hace unos meses era conocida por lanzar cohetes y dar internet vía satélite.
La escasez de GPUs NVIDIA es tan brutal que ni el poder financiero de Alphabet la resuelve.
SpaceX, por su lado, está aprovechando el momento. Tras fusionarse con xAI en febrero, heredó los data centers Colossus que Musk construyó originalmente para Grok. El problema: xAI apenas usaba el 11% de esa capacidad. Así que SpaceX decidió monetizar el resto. Primero fue Anthropic, con un acuerdo de 1.25 mil millones al mes por Colossus 1. Ahora Google, pagando aproximadamente la mitad por una capacidad similar.
SpaceX sale a bolsa la próxima semana en el Nasdaq. Busca una valuación de 1.75 billones de dólares, la más grande de la historia, y planea levantar unos 75 mil millones.
Mostrar contratos de ingresos recurrentes por 30 mil millones con clientes como Google y Anthropic es exactamente lo que necesita para convencer a los inversores de que no es solo una empresa de cohetes.
El segmento de AI de SpaceX registró solo 818 millones de dólares en ingresos en el primer trimestre, contra 2.5 mil millones en pérdidas operativas. La empresa gastó 7,700 millones de dólares en infraestructura AI solo en los primeros tres meses del año. Estos contratos de arrendamiento son su salvavidas para mostrar que esa inversión masiva tiene retorno.
Para Google, el acuerdo no es barato. Alphabet anunció una venta de 85 mil millones de dólares en acciones —incluyendo 10 mil millones de Berkshire Hathaway— para financiar sus gastos. Y la ironía final es que una parte de ese dinero terminará en manos de SpaceX, una empresa cuyo dueño compite directamente con Google en conectividad (Starlink vs Google Fiber) y en IA (Grok vs Gemini).
La carrera por la infraestructura AI está reescribiendo las alianzas de la industria. Nadie tiene suficientes GPUs. Ni siquiera Google.
Fuentes:
- TechCrunch — Google will pay SpaceX $920M per month for compute
- CNBC — Google to pay SpaceX $920 million a month for compute capacity at xAI data centers
- SEC — SpaceX S-1/A filing (Cloud Service Agreement with Google)


