Seis carpas alineadas en un lote de tierra en las afueras de New Albany, Ohio. Desde una imagen satelital parecen invernaderos o granjas de pollos industriales. Pero adentro hay chips de inteligencia artificial por valor de miles de millones de dólares.
Así es como Meta decidió acelerar su infraestructura de IA.
Las seis estructuras, que la empresa llama “rapid deployment structures” (estructuras de despliegue rápido), miden 125,000 pies cuadrados cada una, el equivalente a dos campos de fútbol americano, y se levantaron entre abril y junio de 2026 según los permisos municipales que revisó Michael Thomas, fundador de Cleanview, una firma que monitorea la construcción de centros de datos.
Thomas publicó las imágenes satelitales en X y sentenció: “La carrera de IA ha entrado oficialmente en su fase Mad Max.”
La jugada no es original. Mark Zuckerberg ya había adelantado el plan en 2025 en una entrevista con The Information, donde mencionó el uso de carpas resistentes a la intemperie para albergar centros de datos de múltiples gigavatios.
Tesla hizo algo similar en 2018 cuando instaló carpas en el estacionamiento de su fábrica en Fremont, California, para acelerar la producción del Model 3. Y la alimentación eléctrica del sitio, 200 megavatios aportados por turbinas de gas modulares fuera de la red eléctrica tradicional, es una táctica que ya usa xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk.
El proyecto se llama Prometheus y forma parte de un campus de datos a escala gigawatt en las afueras de Columbus, Ohio. Según Futurism, los primeros cinco edificios tradicionales del campus tomaron entre dos y tres años en construirse. Las seis carpas estuvieron listas en cuestión de meses.
Meta tiene prisa. Según un informe del Wall Street Journal, la empresa tiene listo su último modelo de IA, llamado Muse Spark, pero lleva meses retrasando el lanzamiento de las APIs que los desarrolladores necesitan para integrarlo en sus aplicaciones. Las carpas son un intento de cerrar esa brecha: tener el poder de cómputo físico listo antes de que el software esté disponible.
La factura de todo esto es igualmente vertiginosa. Meta anunció que planea gastar hasta 145,000 millones de dólares en centros de datos y otras inversiones de capital. Wall Street no reaccionó bien: las acciones de la empresa caen un 5% en lo que va del año.
Construir en carpas, en lugar de edificios convencionales, reduce los costos y acorta los tiempos de construcción a la mitad.
Pero la pregunta que nadie responde es si esta estrategia es sostenible. Las carpas resuelven el problema inmediato, conseguir GPUs en línea lo más rápido posible, pero no abordan los desafíos de fondo: el consumo energético, la refrigeración de chips de alta densidad, la oposición de las comunidades locales a los centros de datos, y la viabilidad a largo plazo de operar infraestructura crítica bajo una lona.
Por ahora, a la industria no le importa. La carrera de IA exige velocidad, y si eso significa meter miles de millones de dólares en GPUs dentro de carpas de lona en Ohio, que así sea.
Como dijo Thomas: “Meta está construyendo docenas de carpas masivas en campus de todo Estados Unidos, metiendo chips por miles de millones y alimentándolos con turbinas fuera de la red. La carrera de IA ha entrado oficialmente en su fase Mad Max.”


