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El negocio de la consultoría tecnológica tiene una regla no escrita: si vas a cobrarle a tus clientes por adoptar inteligencia artificial, al menos asegúrate de que tus propios informes no estén generados por IA. PwC acaba de violar esa regla de forma espectacular.

GPTZero, la misma empresa que ya había destapado a KPMG y EY, puso la lupa sobre cuatro informes publicados entre 2024 y 2026 por PwC Middle East.

El resultado es una colección de citas inventadas, estadísticas que no llevan a ninguna parte y, en el caso más surrealista, un producto completo llamado Citizen Pulse que —según PwC— usaban los gobiernos de Dinamarca, Arabia Saudita, Estados Unidos y Australia. El problema es que Citizen Pulse no existe.

Los investigadores de GPTZero no encontraron rastro de esa herramienta en ningún sitio web de PwC, en ningún contrato gubernamental, en ninguna fuente pública. Pero ahí estaba, escrita con total confianza en un informe que el detector de IA marcó como 100% generado por inteligencia artificial.

El caso más flagrante es Transforming Governance, un informe de 2025 que promocionaba el framework Citizen Pulse como una solución basada en datos para gobiernos. El detector de GPTZero le asignó un 84% de probabilidad de ser íntegramente generado por IA, y al excluir la sección de referencias ese número subió al 100%. Las notas al pie son un desastre: solo 10 de las 17 citas en la bibliografía corresponden a notas dentro del texto, y varias de las que existen enlazan a páginas de inicio genéricas que no respaldan las afirmaciones.

Una cita académica sobre calidad del aire en Riad resultó ser completamente inventada: no hay rastro de ese estudio en la revista ni de los autores mencionados.

Los otros tres informes no se quedan atrás. En Building a Cyber-Resilient eMobility Ecosystem, una de las URLs incluye el parámetro utm_source=chatgpt.com, una huella digital imposible de disimular.

En Shaping the GCC Mobility Landscape, PwC confundió 13 millones de autos eléctricos vendidos en China con 13 millones de puntos de carga públicos —un error típico cuando un modelo de IA malinterpreta un gráfico. En Agentic AI, un reporte de VentureBeat que supuestamente respaldaba una encuesta de PwC ni siquiera mencionaba esa encuesta.

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Uno de los momentos más reveladores lo señaló Paul Esau, investigador de GPTZero: una afirmación sobre que el error humano causa el 90% de los accidentes de tráfico aparece tres veces en el mismo informe. La primera vez con una nota al pie, la segunda sin ella, y la tercera con dos notas diferentes que citan dos fuentes distintas. “Ningún humano va a citar el mismo dato tres veces en dos páginas usando tres fuentes diferentes”, dijo Esau.

PwC Middle East respondió con un comunicado: dice que toma la precisión de su investigación publicada “en serio” y que está “actualizando un número limitado de citas de apoyo” en los informes señalados. No explicó cómo llegaron esos errores hasta la versión final.

Lo más incómodo para PwC no es el error en sí, sino dónde ocurre. Estos no son documentos internos filtrados: son informes de “liderazgo intelectual” diseñados para conseguir clientes de consultoría, incluyendo empresas que quieren adoptar IA de forma responsable.

PwC les estaba vendiendo exactamente lo que no pudo hacer internamente. Y no es la primera vez que pasa: EY retiró un estudio en mayo por el mismo motivo, KPMG fue señalada en junio, y Deloitte tuvo que reembolsar al gobierno australiano en octubre del año pasado.

El patrón es claro. Las cuatro grandes consultoras tienen políticas internas de IA responsable. Lo que no tienen son mecanismos para verificar que sus propios equipos las estén cumpliendo antes de publicar —una lección que Anthropic también aprendió cuando la sorprendieron entrenando con material protegido. Y mientras tanto, los informes que fabrican productos enteros con IA ya están siendo indexados y repetidos por otros modelos, creando un ciclo de desinformación que nadie está controlando.

Como dijo GPTZero: “es una locura seguir aceptando citas por fe”.