Anuncios

En junio de 2025, el juez William Alsup determinó que entrenar modelos de inteligencia artificial con libros protegidos por derechos de autor sí entra dentro del fair use o uso legítimo. Fue una victoria para toda la industria tecnológica.

Pero Anthropic acaba de pagar 1.500 millones de dólares —el mayor acuerdo por derechos de autor en la historia de EE.UU.— y la razón no es lo que muchos piensan.

La jueza Araceli Martinez-Olguin aprobó el lunes el acuerdo entre Anthropic y un grupo de autores que la demandaron en 2024 por usar sus libros sin permiso para entrenar a Claude. La cifra ya se conocía desde septiembre de 2025, cuando el juez Alsup —ya retirado— dio su aprobación preliminar. Pero la historia detrás del pago revela una paradoja que la industria de la IA todavía no resuelve del todo.

El fallo de Alsup fue claro: entrenar una IA con libros con derechos de autor es legal siempre que el uso sea transformador. Sin embargo, el mismo juez determinó que Anthropic había infringido la ley al descargar más de 7 millones de libros desde sitios piratas como Library Genesis y Pirate Library Mirror, almacenándolos en una biblioteca interna que no necesariamente se destinaba a entrenamiento.

Ese punto —el cómo, no el qué— iba a definirse en un juicio aparte cuyas indemnizaciones podían alcanzar cientos de miles de millones de dólares. Anthropic optó por pagar.

El acuerdo reparte unos 3.000 dólares por obra sobre aproximadamente 480.000 títulos. Más del 91% de los autores ya reclamaron su parte, según Aparna Sridhar, vicepresidenta jurídica adjunta de Anthropic. Los abogados recibirán 101 millones de dólares, muy por debajo de los 187,5 millones que solicitaron inicialmente. Y como parte del trato, Anthropic destruirá todos los archivos descargados de los sitios piratas.

Anuncios


Pero el acuerdo deja una consecuencia que muchos pasan por alto: al optar por el pago en lugar de la apelación, la decisión de Alsup sobre el fair use nunca llegó a una corte de apelaciones. Eso significa que no existe jurisprudencia vinculante. Cada juez puede interpretar casos similares a su manera, que es exactamente lo que está ocurriendo con las demandas abiertas contra Google, Meta, Midjourney y OpenAI.

Solo la semana pasada, Hachette, Cengage, Elsevier y el escritor Scott Turow demandaron a Google por entrenar Gemini con sus obras. El resultado del caso Anthropic no los protege.

El litigio también destapó el Project Panama, el programa secreto con el que Anthropic compró y escaneó físicamente millones de libros, cortando sus lomos para digitalizarlos y después reciclándolos. Empleados de la compañía —incluido su cofundador Ben Mann— también descargaron libros directamente de repositorios sin autorización.

No todo el mundo está conforme: algunos autores consideraron que la compensación era insuficiente y optaron por quedarse fuera del acuerdo para mantener demandas propias.

Puedes tener la razón legal sobre el fair use, pero si el camino para obtener los datos estuvo mal, igual terminas pagando la factura más cara de la historia del copyright. Y sin un precedente vinculante, cada nueva demanda empezará desde cero.