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El jueves 16 de julio, unos 20 empleados de Google caminaron por los pasillos del Googleplex en Mountain View con un sobre en la mano. Dentro iba una petición firmada por 4,500 compañeros, dirigida al CEO Sundar Pichai.

La entregaron en su oficina, pero Pichai no estaba. Tampoco estaban Thomas Kurian, Rick Osterloh ni Nick Fox, los otros tres ejecutivos a los que también buscaban. Los empleados deslizaron el documento debajo de las puertas y se fueron a la protesta que esperaba afuera, donde más de 100 colegas coreaban consignas por seguridad laboral.

El Alphabet Workers Union (AWU), que representa a unos 1,400 de los 191,000 empleados globales de Alphabet, organizó la acción. La petición no es nueva: circula desde principios de 2025, cuando juntó 1,300 firmas y nadie en la dirección les respondió. Un año después, la cifra se triplicó.

Las demandas son concretas: indemnización garantizada para cualquier trabajador despedido, salidas voluntarias como política oficial antes de cualquier recorte forzoso, el fin del sistema de evaluación GRAD —un sistema de calificación por curva de Gauss que obliga a marcar a un porcentaje fijo de empleados como bajo rendimiento sin importar el desempeño real— y la opción de recibir la indemnización como licencia pagada extendida para no perder el seguro médico o la visa.

Alphabet reportó ingresos récord de 109.900 millones de dólares en su último trimestre, un 22 % más que el año anterior. Su valoración ronda los 4 billones de dólares, cuatro veces lo que valía hace seis años.

En ese mismo periodo despidió a más de 14,000 personas: 12,000 en enero de 2023, seguidas de recortes más pequeños pero constantes en 2024, 2025 y 2026. Google Cloud eliminó empleados en mayo pasado, la empresa redujo más de un tercio de los gerentes de equipos pequeños en verano de 2025, y cientos de ingenieros se han ido en lo que va de 2026.

Parul Koul, ingeniera de software y presidenta del sindicato, dijo frente a los medios que Google está disfrutando de un éxito masivo sin precedentes y que los despidos no son decisiones difíciles, sino ganancias puestas por encima de las personas que hacen funcionar la empresa.

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Si Alphabet puede darse el lujo de cuadruplicar su valor y al mismo tiempo reducir su fuerza laboral de forma sistemática, la pregunta para cualquier desarrollador que lea esto desde Latinoamérica es incómoda: si eso pasa en Google, qué espera al resto de la industria.

Porque el patrón se repite en toda Big Tech. Meta notificó el despido de 8,000 empleados este año. Oracle recortó 21,000 puestos y reconoció en su informe anual que la adopción de IA puede seguir generando reducciones de personal.

Microsoft eliminó 4,800 empleos este mes. Block se deshizo de casi la mitad de su plantilla citando eficiencias de IA. En total, más de 165,000 trabajadores tech han perdido su empleo en 2026.

Mientras tanto, Google les ofreció paquetes de salida voluntaria a más de 70,000 trabajadores desde que comenzó la campaña del sindicato. No es una concesión: es una señal de que la empresa prefiere que la gente se vaya a que se quede organizándose. El AWU lo sabe. Por eso volvieron a Pichai con el triple de firmas.

Koul dijo que ningún ejecutivo los recibió y que se encontraron con puertas cerradas y ninguna respuesta. Pero por debajo de esas puertas, la petición pasó.