Google taló cerca de 250.000 árboles en 330 hectáreas de bosque en Muhos, al norte de Finlandia, para construir un centro de datos de inteligencia artificial.
El regulador finlandés (LVV) ordenó el 6 de octubre suspender las obras porque la empresa no había completado la evaluación de impacto ambiental, en un caso que ya reúne casi 97.000 firmas ciudadanas.
330 hectáreas convertidas en barro
La zona arrasada mide 3 kilómetros de largo y 2 de ancho, y está a 400 metros del río Oulujoki, según The Guardian.
Google no solo retiró los árboles: también se llevó la capa superior del suelo, construyó caminos y almacenes temporales, y modificó zanjas y drenajes. Residentes de la zona aseguran que el agua marrón escurre hacia un arroyo que alimenta el río.
Por qué Finlandia frenó las obras
La LVV envió el 6 de octubre una orden a Tuike Finland Oy, la subsidiaria de Google, para detener las tareas que alteran el entorno. El plazo máximo era el 23 de octubre.
La medida incluye tala, excavación, voladura, movimiento de tierras y construcción de accesos; la planificación y los estudios de suelo pueden continuar.
El motivo es legal: la evaluación de impacto ambiental (YVA) seguía abierta. «Las medidas en cuestión cambiarán el entorno y causarán impactos cuya identificación y evaluación son objetivos centrales del procedimiento de EIA», dijo Tommi Muilu, jefe de medio ambiente de la LVV, en el comunicado oficial. La tala también alcanzó Otanmäki, en Kajaani, con otros 150.000 árboles estimados.
La respuesta de Google: disculpa y 130 hectáreas
Google reconoció que se quedó corto. «Entendemos las preocupaciones y no hemos estado a la altura de nuestros propios estándares», dijo un portavoz a la BBC.
La empresa sostuvo que actuó de buena fe bajo la Ley Forestal y que detuvo los trabajos tras las cartas de la LVV.
Como compensación, prometió plantar árboles en 130 hectáreas. Los conservacionistas lo consideran insuficiente frente a las 330 hectáreas arrasadas. El total ronda los 400.000 árboles si se suma Otanmäki, según estimaciones recogidas por Cybernews.
El costo ambiental del boom de la IA
Finlandia tiene 145 proyectos de centros de datos en distintas fases de planificación. Su clima frío, el territorio y la estabilidad atraen a las tecnológicas que buscan espacio para la IA. Esa expansión choca con bosques, ríos y redes eléctricas.
Más de 96.000 personas firmaron una iniciativa ciudadana que pide condiciones para la conexión eléctrica y una tasa por daño ambiental; supera las 50.000 firmas necesarias para que el Parlamento la debata. El gasto mundial en centros de datos no se detiene: se espera que alcance los USD 2,1 billones en 2028.
Qué pasa ahora
La pregunta para América Latina es la misma que discute Finlandia: quién paga el bosque, el agua y la electricidad que consume la IA. La evaluación ambiental debería concluir a finales de 2026. Hasta entonces, Google no puede reanudar las obras que alteran el terreno. Si incumple, la LVV puede abrir un procedimiento con multas coercitivas.
El caso también podría pesar en las elecciones de abril.
La IA no solo consume electricidad. También consume territorio. Y Muhos demuestra que la factura ambiental puede llegar antes que la regulación.
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