El gasto mundial en centros de datos pasará de USD 1 billón en 2026 a USD 2,1 billones en 2028, estimó BofA Global Research en una nota publicada este viernes.
La cifra más que duplica el mercado de 2022 y confirma que la infraestructura para inteligencia artificial se convirtió en un negocio industrial, no solo tecnológico.
El dinero no se va en concreto
De cada megavatio de capacidad construida, BofA calcula un costo de USD 49 millones. El 78% se destina a equipo de TI; el resto a obra civil, terreno y estructura.
Los servidores son el rubro más caro: USD 31,4 millones por megavatio. Las redes suman USD 4,8 millones.
Ese desglose cambia la lectura del boom. No es solo una ola de construcción: es una compra masiva de cómputo, almacenamiento y networking. Por eso los fabricantes de chips, servidores y equipo de red capturan la mayor parte del gasto, mientras la obra física se queda con una porción menor.
Quién captura el gasto
Los proveedores industriales también tienen su parte. Generadores, equipo de construcción, switchgear y chillers se benefician del crecimiento, aunque con un pedazo más pequeño de cada proyecto.
Los neoclouds, centros de datos enfocados en IA, cuestan alrededor de USD 57 millones por megavatio, pero requieren menos espacio que los tradicionales.
Para los operadores, la ecuación cambia: pagan más por megavatio, aunque pueden ubicarse en menos metros. Para los fabricantes de equipo eléctrico y refrigeración, el negocio no depende de que la IA sea rentable, sino de que alguien siga firmando pedidos.
Qué significa para América Latina
El pronóstico es global y no desglosa la región. Aun así, deja dos señales. Para quienes compran cómputo, el costo no va a bajar pronto: la demanda de IA mantiene la presión sobre servidores y redes.
Para quienes venden infraestructura, la oportunidad está en componentes eléctricos, refrigeración y servicios de instalación, no solo en chips.
La factura energética es el límite. Cada megavatio nuevo necesita generación, transmisión y refrigeración. El precedente de rentabilizar la infraestructura entre rivales muestra que la capacidad ya se compra y se renta como un activo financiero. También explica por qué la presión sobre la red eléctrica dejó de ser un tema técnico y se volvió político.
La pregunta que queda
BofA proyecta que el mercado llegará a USD 2,93 billones en 2030, desde USD 275.000 millones en 2022. La estimación asume que la demanda de servicios de IA sigue creciendo al ritmo actual.
Si esa demanda se enfría, el exceso de capacidad se notará primero en los pedidos de servidores y en los márgenes de los proveedores.
El gasto en centros de datos ya es un negocio industrial. La discusión de los próximos meses no será cuánto se invierte, sino cuánto de esa inversión se convierte en ingresos reales y cuánto queda en capacidad ociosa.
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