Desde abril de 2026, escuchamos la misma advertencia: la inteligencia artificial está encontrando vulnerabilidades de software a una velocidad que los humanos nunca podrían igualar, y eso significa que los atacantes van a tener una fiesta.
Anthropic lanzó Project Glasswing con una advertencia seria: su modelo Claude Mythos podía descubrir fallos de seguridad a escala industrial. Lo que vino después no fue exactamente lo que muchos esperaban.
El reporte más completo hasta la fecha acaba de publicarlo VulnCheck, una firma de inteligencia de explotación de vulnerabilidades.
La empresa analizó 1,061 vulnerabilidades descubiertas con asistencia de inteligencia artificial, combinando datos de Project Glasswing de Anthropic y de la Berkeley Vulnerability Research Initiative. El resultado: solo 14 de esas vulnerabilidades, el 1.3 por ciento, se confirmaron como explotadas en la naturaleza.
Es prácticamente el mismo porcentaje que el promedio histórico de todas las vulnerabilidades, sin importar si fueron encontradas por humanos o por máquinas.
Los números de Anthropic son todavía más reveladores. Claude Mythos identificó 23,019 candidatos a vulnerabilidad. De ellos, solo 126 se convirtieron en CVE (identificadores públicos de fallos) y apenas uno, el CVE-2026-26980, se confirmó como explotado.
El disclosure ledger que Anthropic abrió en mayo para mostrar su progreso nunca creció más allá de las 1,611 entradas iniciales. Más de 150 hallazgos ya pasaron la fecha límite de divulgación y la empresa no ha publicado actualizaciones.
¿Qué significa todo esto? Que el verdadero problema no es que la IA esté encontrando más bugs que los atacantes puedan usar. Es que los equipos de seguridad no tienen capacidad de absorber, priorizar y parchear el volumen de hallazgos que la IA está generando.
La base de datos nacional de vulnerabilidades de Estados Unidos (NVD) admitió en abril de 2026 que ya no puede procesar todos los CVE que llegan. Las CVE crecieron un 45 por ciento en el primer semestre de 2026, pero las vulnerabilidades confirmadas como explotadas solo aumentaron un 10 por ciento.
Las vulnerabilidades se explotan más rápido, pero no más
El reporte de VulnCheck también revela una paradoja. Aunque el porcentaje de vulnerabilidades que terminan explotándose está cayendo (del 2.7 por ciento a finales de 2023 al 1.4 por ciento hoy), las que se explotan lo hacen cada vez más rápido.
La mediana de tiempo entre la publicación de un CVE y su explotación confirmada bajó de 120 días en 2025 a 80 días en la primera mitad de 2026.
Los sistemas de gestión de contenido (CMS) siguen siendo el blanco favorito, concentrando un tercio de todas las vulnerabilidades explotadas. Y hay una novedad: los productos de inteligencia artificial están emergiendo como nuevo objetivo.
VulnCheck identificó 28 vulnerabilidades explotadas en herramientas de IA, y observó actividad real contra 10 de ellas. El caso más llamativo fue LangFlow, donde los atacantes encadenaron dos fallos para robar credenciales de servicios como OpenAI y Claude, y luego desplegar criptomineros.
El riesgo es real, pero la alarma fue excesiva
Patrick Garrity, el investigador de VulnCheck que escribió el reporte, lo resume mejor que nadie: “El descubrimiento de vulnerabilidades asistido por IA y las capacidades de frontera han sido sobredimensionados en relación con la evidencia disponible hoy. Eso no significa que el riesgo sea imaginario. Significa que el impacto ha sido real pero modesto”.


