La Wikimedia Foundation pidió a un tribunal de Nueva York separar dos cosas que suelen juzgarse juntas: entrenar una IA con obras protegidas y que un chatbot las copie para responder.
Su tesis: lo primero puede ser uso justo; lo segundo, no. La distinción define si el conocimiento que producen 250.000 voluntarios al mes puede usarse sin crédito.
El planteamiento llegó en un amicus brief presentado por la Fundación en el litigio In re: OpenAI, Inc. Copyright Infringement Litigation, que reúne 12 demandas contra OpenAI en el Distrito Sur de Nueva York. La más conocida es la de The New York Times contra OpenAI y Microsoft, presentada en 2023.
El juez Sidney H. Stein decidirá si entrenar modelos con contenido protegido es uso justo.
Qué pidió Wikimedia sobre derechos de autor
La Fundación no apoya a ninguna de las partes. Según The Verge, sostiene que ambas empujan interpretaciones «demasiado amplias y simplificadas» del uso justo. Propone analizar cada uso por separado, como en el caso Warhol de 2023.
Para el preentrenamiento, usar contenido protegido debería ser uso justo cuando el modelo resultante es algo nuevo y diferente de las obras originales. Para la generación aumentada por recuperación (RAG), la conclusión se invierte.
Entrenar no es lo mismo que responder
En el entrenamiento, el modelo aprende patrones y no devuelve el texto original. En RAG, el chatbot busca en la web, copia fragmentos y los reproduce en la respuesta. El escrito lo dice sin rodeos: el preentrenamiento del modelo general de ChatGPT fue uso justo; el uso de copias en su función de RAG no lo es.
Si un asistente pega párrafos de Wikipedia sin crédito ni la misma licencia, sustituye la visita al artículo original.
Qué significa para Wikipedia en español
Wikipedia tiene más de 67 millones de artículos en 300 idiomas. Su licencia CC BY-SA 4.0 permite reutilizar el texto, pero exige crédito y que las adaptaciones mantengan la misma licencia. Sin esas condiciones, los lectores dejan de visitar el sitio y los voluntarios pierden incentivo para editar.
La Fundación también reconoce que los modelos ayudan a detectar vandalismo y datos personales, por lo que un fallo demasiado restrictivo la perjudicaría. «Debe respetar a las personas, colaboradores y comunidades que hacen posible el conocimiento confiable», dijo la CEO Bernadette Meehan.
Un caso que marcará otros juicios
El escrito tiene 5.831 palabras, está fechado el 29 de octubre y es una moción para obtener permiso de presentación; el juez aún debe aceptarlo. Su peso va más allá: pocos tribunales han resuelto cómo se aplica el uso justo al entrenamiento de IA, y esta jurisdicción será referencia.
El documento cita Warhol (2023) y Bartz v. Anthropic (2025) para sostener que cada etapa merece su propio análisis.
Lo que viene
Stephen LaPorte, consejero general de la Fundación, resumió el riesgo: una decisión que no aplique con cuidado el uso justo «podría amenazar la sostenibilidad del conocimiento libre». Si la corte adopta la división propuesta, los chatbots tendrán que citar y respetar licencias.
Si no, el trabajo de los voluntarios seguirá alimentando respuestas que no devuelven nada al ecosistema que las hace posibles.
Este mes la Fundación reportó, además, agentes de OpenAI editando sus wikis sin aprobación. La discusión legal avanza en la corte; la de cómo convive la IA con las comunidades que producen conocimiento, apenas empieza.
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