Imagina esto: abres un repositorio de Microsoft en GitHub para revisar un ejemplo de Azure Functions. No ejecutas nada. No instalas nada. Solo abres la carpeta en VS Code o le pides a Claude Code que te explique el proyecto. Y en ese momento, sin que hagas absolutamente nada más, un malware ya se llevó tus contraseñas, tus tokens de autenticación y tus secretos de desarrollador.
Eso pasó el 5 de junio de 2026. Y no es una exageración.
GitHub desactivó 73 repositorios de Microsoft en una barrida automatizada de 105 segundos. Los repositorios abarcaban cuatro organizaciones —Azure, Azure-Samples, Microsoft y MicrosoftDocs— e incluían proyectos tan usados como azure-functions-host, durabletask (en todas sus implementaciones: .NET, Go, Java, JS), llm-fine-tuning y los SDK de conectores de Azure. Todos infectados por el mismo gusano: Miasma.
El verdadero problema no es el gusano. Es cómo entra.
Miasma es una variante del toolkit Mini Shai-Hulud, liberado a mediados de mayo por el grupo TeamPCP. Lo que hace único a este ataque es que no explota una vulnerabilidad técnica de GitHub, npm o PyPI.
Explota algo mucho más básico: los hooks de automatización de tus herramientas de IA.
El malware se plantó mediante cinco archivos de configuración perfectamente legítimos:
.claude/settings.jsoncon un hook SessionStart de Claude Code.gemini/settings.jsoncon un hook SessionStart de Gemini CLI.cursor/rules/setup.mdccon una instrucción de prompt injection que Cursor interpreta como requisito del proyecto.vscode/tasks.jsoncon una tarea autoejecutable al abrir la carpeta- El script de prueba de npm
El resultado: abrir el repositorio en cualquiera de estas herramientas era suficiente para detonar el payload. No había que instalar dependencias, compilar ni ejecutar nada. El simple acto de abrir el proyecto activaba un malware roba-credenciales.
Esto no es un bug. Es un feature abusado.
Los mismos hooks que te ahorran horas de configuración —el SessionStart de Claude, las reglas automáticas de Cursor, las tareas de VS Code al abrir carpeta— fueron el vector. Y el problema de fondo es que ni Microsoft se dio cuenta a tiempo.
Según los investigadores de StepSecurity, la misma cuenta de contribuidor comprometida en mayo durante el ataque al paquete PyPI durabletask fue la que inyectó el código malicioso en junio. Las credenciales nunca se rotaron por completo. O el atacante obtuvo tokens frescos a través del propio ciclo de propagación del gusano: abrir un repositorio infectado con una herramienta de IA cosechaba nuevas credenciales, que servían para infectar más repositorios.
Microsoft confirmó el incidente mediante su portavoz Ben Hope y dijo que notificó a “un número reducido de clientes”. Algunos repositorios ya fueron restaurados. Otros siguen fuera de línea.
Lo que esto significa para cualquier desarrollador
El gusano Miasma tiene 82 variantes activas con descripciones como “The Spreading Blight” y “Hades – The End for the Damned”. También se detectó en paquetes npm de Red Hat a principios de junio y en repositorios directos de GitHub sin pasar por ningún registro de paquetes.
Cada hook de automatización que configuras en tu herramienta de IA es una superficie de ataque. Y en un ecosistema donde abrir un repositorio de Microsoft puede comprometer tus credenciales, la confianza ciega en el código fuente —incluso el de las grandes tecnológicas— ya no es una opción.
La recomendación de los investigadores es clara: si clonaste repositorios de Azure, Durable Task o cualquier proyecto del ecosistema Microsoft en las últimas semanas, rota tus credenciales, revisa tus entornos de desarrollo y verifica la integridad de tus repositorios locales. El gusano no te avisa. Solo se lleva lo que encuentra.
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