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El 48% de los cristianos confía en la IA para su crecimiento espiritual.

Una encuesta de Barna Group revela que la mitad de los cristianos practicantes en Estados Unidos estaría dispuesta a recibir consejo espiritual de una inteligencia artificial, y un 34% considera que ese consejo es tan confiable como el de un pastor de carne y hueso.

Según el estudio de Barna —encuestadora evangélica con más de 40 años de trayectoria—, la apertura a la IA como guía espiritual es especialmente alta entre los más jóvenes: el 39% de la Generación Z y el 44% de los Millennials consideran que el consejo de un chatbot y el de un pastor tienen el mismo valor.

Sin embargo, los mismos cristianos que confían en la IA también le temen. El 83% está preocupado de que la IA malinterprete las Escrituras, el 73% teme que las personas pierdan su fe religiosa por culpa de la IA y el 72% cree que la IA está empezando a actuar como un reemplazo de pastores y líderes espirituales.

“Los cristianos dicen que confían en la IA para su crecimiento espiritual, pero al mismo tiempo están preocupados de que malinterprete las Escrituras o reemplace a Dios”, dijo Daniel Copeland, vicepresidente de investigación de Barna, calificando los hallazgos como “confusos”.

La Iglesia Católica ha sido particularmente vocal. El fallecido Papa Francisco pidió regulación global de la IA en 2023, y el nuevo Papa León XIV advirtió que la inteligencia artificial “no solo puede interferir con los ecosistemas de información, sino también invadir el nivel más profundo de la comunicación: las relaciones humanas”.

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El fraile Paolo Benanti, autoridad vaticana en IA, acusó a las élites de Silicon Valley de jugar a ser Dios.

Los pastores, mientras tanto, ven el fenómeno con escepticismo. Solo el 12% se siente cómodo enseñando sobre IA, a pesar de que el 41% la usa para estudiar la Biblia. Apenas el 12% cree que la IA pueda ayudar a alguien a crecer espiritualmente. La brecha entre feligreses y líderes religiosos no hace más que ampliarse.

La paradoja no es menor: los cristianos quieren usar IA para conectarse con lo divino, pero temen que esa misma tecnología los desconecte de su fe.

Para América Latina, donde más del 60% de la población se identifica como cristiana, la pregunta incómoda es cuándo empezará a pasar lo mismo al sur del Río Bravo.