Entre abril y junio de 2026, 25,000 cuentas falsas generaron 28.8 millones de intercambios con Claude. No era un bug. Era un ataque coordinado. Y Anthropic dice que detrás estaba Alibaba.
La empresa de IA envió una carta confidencial a los senadores Tim Scott y Elizabeth Warren el 10 de junio, un día antes de una audiencia del Senado sobre “IA y el Sueño Americano”. En ella compartió pruebas del “mayor campaña para extraer ilícitamente las capacidades de Claude” que han medido.
¿Qué es la destilación? Imagina que le haces miles de preguntas a un experto, anotas todas sus respuestas, y luego usas esas respuestas para crear un libro de texto que convierte a un estudiante promedio en un experto casi igual. Eso es lo que Alibaba habría hecho con Claude: enviar consultas cuidadosamente construidas, recoger las respuestas, y usarlas para entrenar a su propio modelo de IA.
El objetivo eran las capacidades más valiosas de Claude: razonamiento agéntico, ingeniería de software y tareas de largo plazo.
La escala es lo que asusta. El ataque de Alibaba solo superó el volumen combinado de los tres ataques anteriores —DeepSeek, MiniMax y Moonshot AI— que en febrero habían generado 16 millones de intercambios a través de 24,000 cuentas falsas. Y todo esto ocurrió después de que Trump tomara medidas en abril para frenar estos ataques, acusando a China de robo de IA a escala industrial.
La paradoja de Anthropic es dolorosamente obvia. La empresa pide al Congreso que proteja sus modelos de la destilación china, pero al mismo tiempo pelea contra la misma administración Trump por controles de exportación que le impiden desplegar sus modelos Fable 5 y Mythos 5 en el extranjero. Necesita al gobierno para que la proteja, pero el mismo gobierno la está restringiendo.
Los modelos Qwen de Alibaba tienen más de 700 millones de descargas. Son open-source. Muchos desarrolladores los usan. Si esas capacidades fueron entrenadas con datos extraídos de Claude, ¿qué implica eso para la calidad, la ética y la legalidad del software que están construyendo?
Mientras tanto, las acciones de Alibaba cayeron más de 3%, bajando de $100. La empresa ya enfrentaba presión en Washington: el Pentágono la añadió a una lista negra de empresas militares chinas el 8 de junio, y Alibaba presentó una demanda contra el Departamento de Defensa para ser removida.
La pregunta que queda abierta: ¿puede un país controlar quién usa su software de IA cuando ese software se puede copiar con nada más que un prompt bien construido?


