En 2024, OpenAI intentó comprar Medal, una plataforma donde los gamers suben clips de sus partidas. Ofreció 500 millones de dólares. El fundador, Pim de Witte, dijo que no.
Esta semana, la startup que nació de esa decisión recaudó 320 millones a una valoración de 2.3 mil millones. Cuatro veces más de lo que OpenAI quería pagar.
General Intuition no es una empresa de videojuegos. Es una empresa de IA que usa videojuegos para entrenar robots. La diferencia importa.
La tesis es simple pero ambiciosa: los millones de horas de gameplay que los gamers generan contienen más información espacial-temporal que cualquier dataset de video convencional. No es solo el video —son las acciones exactas del jugador, qué botones presionó y cuándo. Eso permite al modelo aprender relación causa-efecto de una forma que YouTube o Twitch no pueden ofrecer.
Medal tiene más de 10 millones de usuarios activos mensuales que generan 2 mil millones de clips por año. Clips en primera persona, interactivos, de miles de juegos diferentes.
Cuando TechCrunch visitó las oficinas de la empresa en Nueva York, vio a un agente de IA jugando Fortnite 100 horas seguidas. Luego vio al mismo “cerebro” controlando un robot cuadrúpedo que caminaba por la oficina, chocando con sillas como un niño aprendiendo a usar su cuerpo.
Lo más impactante: tomó solo 8 minutos de datos reales para ajustar el modelo para el robot. Los datos se recolectaron en la calle, no en la oficina donde el robot estaba navegando.
La ronda fue liderada por Khosla Ventures e incluyó a Jeff Bezos, Eric Schmidt, Nico Rosberg, investigadores de Google DeepMind y MIT. Vinod Khosla, cuya firma lideró la inversión, comparó el momento actual con la emergencia de la “intuición” en la IA: “La humana acción y reacción en los juegos es clave para que la IA desarrolle algo parecido a la intuición humana”.
El campo está lleno de competidores bien financiados: Runway ($5.3B), World Labs de Fei-Fei Li ($5.4B), Odyssey AI ($310M), AMI Labs de Yann LeCun ($3.5B), y Decart ($300M). Pero General Intuition se diferencia por un detalle comercial: construye modelos de mundo para entrenar agentes, el agente es el producto, no vende el modelo de mundo como tal.
La empresa tiene un acuerdo con CoreWeave para computo y planea lanzar su API para finales de verano.
La pregunta abierta es si la transferencia de simulación al mundo real funcionará a escala, nadie ha respondido esa pregunta todavía, pero los inversores están apostando a que los datos de Medal son el atajo que nadie más tiene.
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