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Los filósofos están teniendo su momento. Lo que durante décadas fue la broma predilecta de los padres preocupados por la carrera de sus hijos —”¿y eso para qué sirve?”— se volvió inesperadamente relevante.

El New York Times publicó el 5 de julio que laboratorios de IA como Anthropic y Google DeepMind están contratando filósofos para resolver problemas que los ingenieros no pueden: ¿cómo debe comportarse un modelo de IA hacia nosotros? ¿Qué significa la conciencia? ¿Dónde viene el propósito en una sociedad sin trabajo?

Los datos respaldan el giro. La tasa de desempleo de graduados recientes en filosofía es del 3.2%, frente al 6.1% de ciencias de la computación, según el Federal Reserve Bank of New York. En ingeniería informática la cosa es peor: 7.5%.

Para un campo que lleva quince años vendiéndose como el camino garantizado a seis cifras, la inversión es genuinamente sorprendente.

La IA está tragándose el trabajo junior, no el senior

La explicación no está en que la computación dejó de importar, sino en qué tipo de trabajo está absorbiendo la IA.

Los asistentes de código generativo son extremadamente buenos en el trabajo que solían recibir los desarrolladores juniors: escribir código repetitivo, arreglar bugs simples, traducir especificaciones en funcionalidad. Ese era el escalón de entrada. Cuando un ingeniero senior más una herramienta de IA hacen el trabajo que antes necesitaba tres juniors, las empresas contratan menos juniors.

El resultado es un mercado polarizado. Los roles de especialización en seguridad, machine learning y arquitectura de sistemas siguen creciendo —el Bureau of Labor Statistics proyecta que los analistas de seguridad informática crecerán 29% hasta 2034—, pero el trabajo genérico de programación está en declive.

Solo en el primer trimestre de 2026, 78,557 trabajadores tech perdieron su empleo, gran parte por reestructuraciones vinculadas a la automatización.

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Por qué la filosofía funciona en IA

Un título en filosofía es, en esencia, cuatro años de práctica estructurada en pensamiento crítico, argumentación lógica, razonamiento ético y escritura clara.

La Asociación Nacional de Colegios y Empleadores reporta que el pensamiento crítico y la resolución de problemas encabezaban la lista de lo que los empleadores buscan en nuevos graduados, por encima de habilidades técnicas.

Y el pago no está mal: el salario base promedio de un licenciado en filosofía ronda los $81,000 dólares, por encima de varios títulos de negocios y comunicaciones. El salario de mitad de carrera llega a ~$100,100. Los roles emergentes en ética de IA, gobernanza de modelos y política tecnológica se leen casi como descripciones de empleo escritas para graduados en filosofía.

Lo que nadie discute es la tendencia. The Economist publicó en junio un análisis similar sobre por qué los grandes laboratorios de IA están cargándose de filósofos. Arizona State University planea lanzar una carrera combinada de IA y filosofía para 2027.

La lección para los estudiantes de 2026 no es “cambiate a filosofía”. Es que la combinación más segura es pensar bien y saber dirigir herramientas técnicas, no al revés.

Quien pueda cuestionar supuestos, juzgar si una máquina dice la verdad y explicar una decisión a un regulador será más valioso que quien solo sepa escribir código. La IA no está reemplazando a los filósofos. Está demostrando que el mundo siempre los necesitó.

Fuentes