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Cuando el gobierno de Estados Unidos ordenó el 12 de junio que Anthropic bloqueara el acceso global a sus modelos de IA más potentes —Mythos 5 y Fable 5—, la industria asumió que era un golpe temporal.

Dos semanas después, la realidad se ve distinta: dos empresas asiáticas ya están llenando el vacío, y lo que están ofreciendo no es una copia barata sino una arquitectura diferente que podría cambiar las reglas del juego para quien dependa de modelos frontier sin querer depender de un solo proveedor.

Sakana AI, una startup japonesa co-fundada en 2023 por Llion Jones —co-autor del paper Attention Is All You Need que definió la era de los transformers— y David Ha, ex investigador de Google Brain, lanzó el 22 de junio su sistema Fugu.

No es un modelo de lenguaje convencional. Fugu es un orquestador: recibe una solicitud, la descompone, delega sub-tareas a un pool de modelos especializados, verifica resultados y sintetiza la respuesta final. Todo a través de una única API compatible con OpenAI.

En benchmarks como LiveCodeBench, Fugu Ultra alcanzó 93.2 puntos contra 89.8 de Fable 5. En GPQA-Diamond, un examen de nivel posgrado en biología, física y química, sacó 95.5 frente a 94.6 de Mythos Preview. En SWE-Bench Pro, pruebas de ingeniería de software del mundo real, obtuvo 73.7 contra 80.0 de Fable 5 —inferior, sí, pero con un detalle relevante: Fable 5 sigue bloqueada para el mundo, mientras Fugu ya está disponible.

La valoración de Sakana supera los 2,600 millones de dólares desde su Serie B en 2025. Y su propuesta de valor no es solo rendimiento: es resiliencia. Si un proveedor restringe acceso —como acaba de pasar con Anthropic—, Fugu redirige automáticamente a otros modelos del pool sin interrumpir el servicio. David Ha lo definió en X como “la cobertura práctica contra la concentración de poder”.

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Mientras tanto, del otro lado del Pacífico, 360 Security Technology presentó en el ISC.AI 2026 de Beijing su propia respuesta. Tulongfeng, que su fundador Zhou Hongyi bautizó como “el Mythos chino”, es un modelo de ciberseguridad diseñado para descubrir vulnerabilidades de software de forma automática.

La empresa reportó 3,432 fallos encontrados, con 105 confirmados por autoridades gubernamentales. Zhou fue directo: “Objetivamente, los modelos nacionales tienen una brecha de capacidad del 20 al 30%. China no puede esperar a que los modelos alcancen plenamente antes de empezar a descubrir vulnerabilidades”.

La cifra del 20-30% es reveladora, pero no debe leerse como derrota. Es la misma brecha que enfrenta América Latina. La pregunta relevante para la región no es si podemos construir nuestro Mythos —la respuesta corta es no—, sino si podemos acceder a capacidades frontier sin quedar atrapados en la dependencia de un solo proveedor estadounidense cuyo acceso puede desaparecer de la noche a la mañana.

Fugu ofrece una pista. Su modelo de negocio cobra 5 dólares por millón de tokens de entrada y 30 por salida —comparable a GPT-5.5 de OpenAI pero sin el riesgo regulatorio de que el gobierno de Trump decida bloquear el acceso mañana.

La empresa no publica qué modelos usa internamente, lo cual genera desconfianza entre puristas del código abierto, pero la utilidad práctica es innegable: una sola llamada API que coordina lo mejor de múltiples proveedores.