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Miles de trabajadores de Hyundai en Corea del Sur dejaron de trabajar. No fue por el salario, aunque también. Fue por los robots.

Por primera vez en la historia de la industria automotriz global, una planta cerró por una disputa directamente relacionada con el despliegue de robots humanoides.

El sindicato de Hyundai, que representa a unos 40,000 trabajadores, inició una huelga parcial el 13 de julio en la planta de Ulsan, la más grande del mundo. Durante tres días, los turnos terminaron dos horas antes. La presión escalará del 20 al 22 de julio con paros de cuatro horas diarias si no hay acuerdo.

El detonante fue el robot Atlas de Boston Dynamics, una empresa que Hyundai compró en 2021 y de la que ahora es dueña absoluta tras adquirir el 20% restante a SoftBank. Atlas mide 190 centímetros, pesa 90 kilos, levanta más de 45 kilos y cuesta unos 130,000 dólares por unidad.

Hyundai planea desplegar más de 25,000 unidades en sus fábricas a partir de 2028, empezando por su planta en Georgia, Estados Unidos, donde no hay sindicato.

El sindicato coreano no esperó a que los robots llegaran para reaccionar. Cuando Atlas se presentó en el CES de Las Vegas en enero de 2026, los trabajadores quedaron impactados. El sindicato declaró entonces que ningún robot ingresaría a las líneas de producción sin un acuerdo previo entre el sindicato y la directiva.

Las demandas van más allá del salario. Además de un aumento base de 149,600 wones mensuales (unos 100 dólares) y un bono equivalente al 30% de las ganancias netas, el sindicato exige la conversión del pago por hora a un salario fijo mensual, la extensión de la edad de jubilación de 60 a 65 años y, sobre todo, garantías de empleo frente a la automatización.

Es la primera vez que un sindicato automotriz negocia cláusulas específicas contra robots humanoides.

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Del otro lado, Hyundai ofreció 80,000 wones de aumento, un bono de 350% más 10 millones de wones planos y 15 acciones de la compañía. La brecha es enorme.

El costo de la huelga ya se siente. Se estima que 5,000 vehículos dejaron de producirse, con pérdidas superiores a 200 mil millones de wones, unos 132 millones de dólares.

Pero lo que hace única esta historia no son las cifras. Es el precedente. Corea del Sur tiene la densidad de robots industriales más alta del mundo: 1,220 por cada 10,000 trabajadores, seis veces el promedio global. Si en ese contexto los trabajadores logran frenar la entrada de humanoides, el efecto se sentirá en cada fábrica del planeta.

En América Latina, donde países como México y Brasil son potencias automotrices y los sindicatos tienen menos fuerza que en Corea, este caso debería encender alarmas. BMW ya prueba robots humanoides de Figure AI en Carolina del Sur. Tesla desarrolla su propio Optimus. GM instaló 50 brazos robóticos en Detroit tras despedir a 1,300 trabajadores.

La ola no se detiene, pero Hyundai demostró que se puede negociar antes de que llegue.