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Una mujer fue grabada sin su consentimiento por un hombre con gafas inteligentes mientras compraba en Londres.

El video se publicó en redes sociales, acumuló decenas de miles de visualizaciones y el responsable exigió dinero a la víctima para retirarlo.

Se confirma que es el primer caso documentado donde la grabación encubierta con estos dispositivos escala directamente a un intento de extorsión económica.

El incidente tuvo lugar en un comercio londinense, donde la víctima —que ha solicitado mantener el anonimato— no detectó en ningún momento que estaba siendo filmada.

De acuerdo con el reportaje de la BBC, el hombre llevaba gafas inteligentes con cámara integrada, dispositivos cuyo diseño discreto dificulta que las personas cercanas perciban cuándo están activos.

Horas después, el video apareció en plataformas sociales y comenzó a acumular reproducciones masivas. La mujer se enteró de su existencia cuando terceros la reconocieron en las imágenes. El contenido mostraba un momento cotidiano, sin que ella hubiera autorizado la toma ni la difusión.

El perpetrador se puso en contacto con ella tras la publicación. Según la cobertura de la BBC, le ofreció eliminar el video a cambio de un pago, presentando la retirada como un “servicio de pago”. El hombre negó posteriormente cualquier intento de extorsión cuando los periodistas le requirieron explicaciones.

“La eliminación era un servicio de pago”, alegó el responsable del video, según recoge la investigación de la BBC.

Hasta ahora, las grabaciones con gafas inteligentes se asociaban a creadores de contenido que filmaban interacciones callejeras sin permiso. CNN documentó en febrero el fenómeno de los llamados manfluencers: hombres que usan estos dispositivos en aeropuertos y espacios públicos para grabar mujeres con fines de entretenimiento en redes.

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El caso de Londres introduce un elemento nuevo: la grabación ya no busca solo visitas o seguidores, sino que se convierte en moneda de chantaje. La BBC confirma que el hombre contactó directamente a la víctima para negociar la eliminación del material a cambio de dinero. Es un salto del acoso digital a la extorsión directa.

TikTok retiró el video tras ser denunciado por infringir sus normas sobre acoso e intimidación. La cuenta del usuario fue suspendida. Sin embargo, según reporta Gizmodo, el material fue republicado poco después en otra red social distinta, lo que amplificó la desprotección de la víctima.

Las autoridades británicas declararon que no disponen de elementos suficientes para abrir una investigación formal.

Organizaciones feministas del Reino Unido han señalado este tipo de dispositivos como una amenaza directa a la privacidad femenina.

Rebecca Hitchen, responsable de políticas de la End Violence Against Women Coalition (EVAW), declaró a CNN que las gafas inteligentes “no son una innovación emocionante: para las mujeres representan una nueva amenaza para nuestra vida cotidiana”.

Mientras un teléfono móvil en la mano alerta a la persona filmada, unas gafas inteligentes eliminan esa barrera de detección. La capacidad de grabar sin ser percibido convierte un acto cotidiano en contenido viral y moneda de cambio.