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Mientras el mundo veía el duelo entre Estados Unidos e Irán, China movió su pieza más importante en el tablero de la inteligencia artificial.

El 17 de julio, en la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial (WAIC) en Shanghái, Xi Jinping presentó a su país como el nuevo líder del orden global de la IA.

No fue un discurso más: por primera vez desde 2018, el mandatario chino intervino en este foro, y lo hizo con un mensaje directo a Washington y una oferta concreta para el Sur Global.

Lo que parecía una conferencia tecnológica terminó siendo el escenario del lanzamiento de la Organización Mundial de Cooperación en IA (WAICO), un organismo intergubernamental con sede en Shanghái que ya firmaron 29 países, entre ellos Rusia, Brasil, Indonesia y Pakistán.

La nueva organización llega como respuesta directa a la Pax Silica, la iniciativa liderada por Estados Unidos que agrupa a una treintena de naciones para asegurar las cadenas de suministro de IA.

Un modelo abierto que esconde un dilema

Xi prometió que China compartirá tecnología de código abierto con los países en desarrollo y ofrecerá 5.000 plazas de formación en IA durante los próximos cinco años.

También criticó lo que llamó la “extralimitación del concepto de seguridad nacional”, una alusión directa a las restricciones estadounidenses a la exportación de semiconductores. Para Xi, la IA no debe ser “el solo de un país, sino una sinfonía de cooperación mundial”.

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La promesa suena bien para América Latina. Brasil ya está dentro de WAICO. Pero hay un matiz que el discurso no mencionó: dentro de China, los modelos de IA están sujetos a censura estricta bajo los “valores socialistas fundamentales”.

El mismo gobierno que ofrece código abierto al mundo controla férreamente lo que sus modelos pueden generar. Una contradicción que no pasó desapercibida entre los asistentes.

La tecnología respalda la ambición

China no solo habla: tiene con qué. Moonshot AI presentó durante la WAIC el modelo Kimi K3, descrito como el mayor modelo abierto del mundo por número de parámetros. Esto ocurre un mes después de que EE.UU. retirara modelos de Anthropic por seguridad, y mientras la brecha entre el mejor modelo estadounidense y el chino se reduce a solo 2.7%, según el Índice de IA de Stanford.

Más de 600 millones de personas ya usaban IA generativa en China a finales de 2025. Empresas como Alibaba, ByteDance y Tencent compiten lanzando modelos cada vez más potentes y baratos. La estrategia de bajo costo y código abierto está funcionando.

La encrucijada latinoamericana

Con Brasil dentro de WAICO y países como Argentina y México aún sin definir su postura, la región enfrenta una decisión compleja. Por un lado, la oferta china de formación, tecnología accesible y cooperación directa con la ASEAN, la Unión Africana y los BRICS —bloques donde Pekín ya tiene influencia—. Por otro, la Pax Silica de EE.UU., que prioriza seguridad en las cadenas de suministro y alianzas tradicionales.

George Chen, director de Práctica Digital en The Asia Group, lo resumió así: “China no va a seguir a nadie ni en tecnología de IA ni en estándares. En cambio, China va a liderar el mundo en ambos aspectos”. Una advertencia y una declaración de intenciones que América Latina deberá tomar en serio mientras el duelo por la IA recién comienza.