Entre 2015 y 2020, Microsoft invirtió millones en Project Natick, un experimento para poner centros de datos bajo el agua. Los resultados fueron prometedores: menos fallas, refrigeración natural y eficiencia energética. Sin embargo, la empresa decidió no comercializarlo.
China acaba de demostrar que el concepto sí funciona a escala industrial.
En mayo de 2026, frente a la costa de Shanghái, en la zona especial de Lingang, comenzó a operar el primer centro de datos submarino del mundo impulsado por energía eólica. Alberga cerca de 2.000 servidores sumergidos a 10 metros de profundidad, se refrigera con agua de mar y consume más del 95% de su electricidad de un parque eólico marino cercano.
La tecnología que Microsoft dejó ir
Microsoft demostró con Project Natick que los servidores bajo el agua fallaban menos gracias a un entorno sellado con nitrógeno, sin oxígeno que los deteriore ni personas que los muevan. Pero cuando llegó el momento de escalar, la compañía optó por no seguir adelante. Un portavoz dijo que no tienen centros de datos en el agua actualmente.
HiCloud Technology (Hailanyun), en alianza con el gobierno chino y China Communications Construction, tardó menos de 30 meses en pasar de un piloto de 2.3 MW en Hainan a los 24 MW comerciales en Shanghái. La inversión total fue de aproximadamente ¥1.600 millones de yuanes, equivalentes a unos 226 millones de dólares.
Cómo funciona el enfriamiento submarino
En un centro de datos tradicional, entre el 40% y el 50% de la electricidad se destina a sistemas de climatización.
El centro de Lingang utiliza un sistema pasivo: el calor de los servidores calienta un refrigerante dentro de tuberías de cobre, que se evapora y asciende hasta un intercambiador donde el agua de mar absorbe el calor. El refrigerante vuelve a estado líquido y el ciclo se repite sin necesidad de compresores ni ventiladores.
El resultado es un PUE inferior a 1.15, frente al 1.3-1.5 de los centros terrestres típicos. En términos prácticos, esto significa un 22.8% menos de consumo energético, cero uso de agua dulce para refrigeración y una reducción de más del 90% en la ocupación de suelo.
Más que un experimento: infraestructura para IA
El centro no es una prueba de concepto. China Telecom ya instaló clusters de GPU dentro de los módulos submarinos para entrenar modelos de lenguaje y procesar cargas de 5G. La instalación tiene capacidad suficiente para entrenar un modelo del tamaño de GPT-3.5 en un solo día, según estimaciones de la empresa desarrolladora.
Este movimiento se da en un contexto donde la ONU reporta que solo 32 países tienen centros de datos especializados en IA, y el 90% de esa infraestructura se concentra en dos naciones: China y Estados Unidos.
Los desafíos de operar bajo el mar
No todo es eficiencia. La corrosión por agua salada, la complejidad de las reparaciones subacuáticas y el posible impacto en los sedimentos marinos son retos que los operadores tendrán que resolver. Rick Stafford, biólogo marino de la Universidad de Bournemouth, señala que el aumento localizado de temperatura es manejable con monitoreo adecuado.
La pregunta abierta es si el modelo puede replicarse a gran escala sin dañar ecosistemas marinos.


