Tradicionalmente, los ingenieros de software seniors se forjaban a través de años de experiencia práctica, enfrentando errores, plazos ajustados y código heredado.
Este “pipeline” de formación, aunque desordenado, convertía a graduados en profesionales resilientes. Sin embargo, ese proceso se está colapsando.
Un artículo de ThinkPol señala que el camino que forja a un senior a partir de un recién graduado es cada vez más ineficiente y que la industria no mira más allá del próximo trimestre para solucionarlo.
La irrupción de asistentes de código impulsados por IA ha creado una dependencia que salta etapas de aprendizaje cruciales.

El núcleo del problema no es la tecnología en sí, sino cómo está alterando el proceso de aprendizaje inicial.
Los hechos confirmados apuntan a cambios concretos:
Deterioro en habilidades fundamentales
La IA está identificada como un factor clave que afecta el desarrollo de capacidades básicas. La dependencia de asistentes automáticos permite entregar código funcional sin comprender su lógica interna, lo que deja un vacío en habilidades como la depuración manual y el razonamiento algorítmico.
Contratación selectiva y experiencia
Un estudio citado por ThinkPol, que analizó datos de nómina de 2021 a mediados de 2025, muestra que el empleo para desarrolladores de 22 a 25 años cayó casi un 20% desde su pico a finales de 2022, mientras que el de mayores de 26 se mantuvo estable o creció.
Esta divergencia comenzó tras el lanzamiento de ChatGPT.

El impacto inmediato es una generación de desarrolladores que, aunque puede producir código rápidamente, carece de la profundidad técnica para mantener sistemas complejos a largo plazo o resolver problemas críticos cuando las herramientas automatizadas fallan.
Esto genera un riesgo operativo para las empresas y una sobrecarga en los desarrolladores seniors, quienes deben asumir tareas de mentoría y revisión más intensivas.
A largo plazo, la crisis en la formación amenaza con crear un cuello de botella en la industria. Si no se forman juniors con bases sólidas, la escasez de seniors verdaderamente capacitados podría agravarse en los próximos años. Algunos expertos, sin embargo, no son tan pesimistas respecto a la falta total de soluciones.
La solución no está en prohibir las herramientas, sino en diseñar un nuevo “pipeline” formativo que las incorpore de manera crítica, asegurando que los desarrolladores del futuro tengan tanto la potencia de la IA como la sabiduría adquirida de la experiencia, ahora más necesaria que nunca.


