Autoridades de Corea del Sur han aplazado nuevamente su respuesta a la petición de Google para mover datos cartográficos muy precisos desde territorio surcoreano hacia sus servidores internacionales. La solicitud, hecha por la empresa en febrero de este año, buscaba usar mapas a escala 1:5.000 en sus aplicaciones y enviar esta información fuera del país.
El Ministerio de Tierra, Infraestructura y Transporte anunció que extenderá el tiempo de análisis hasta el 11 de agosto. Las autoridades necesitan examinar con mayor detalle cómo esta transferencia de datos podría afectar tanto a la seguridad nacional como a las empresas locales de cartografía.
Este desacuerdo entre Google y el gobierno surcoreano tiene ya varios años. Desde hace más de una década, la empresa ha buscado permiso para usar información geográfica muy detallada en este país, ubicado en una zona estratégicamente sensible. La situación muestra la tensión entre las grandes empresas tecnológicas que quieren ofrecer servicios similares en todo el mundo y los gobiernos que buscan proteger su información sensible.
Para entender mejor este tema, hay que considerar que los mapas que Google quiere implementar mostrarían cinco veces más detalles que los actuales disponibles en su plataforma para Corea del Sur, revelando callejuelas angostas y detalles geográficos precisos que podrían exponer instalaciones importantes para la seguridad del país.
Este es el tercer intento de Google para conseguir este permiso, tras solicitudes previas en 2011 y 2016. Actualmente, la empresa usa mapas a escala 1:25.000 en el país, con puntos de interés e imágenes desde satélites. Un mapa a escala 1:5.000 mostraría hasta los pasajes más pequeños de las ciudades.

Cuando el gobierno surcoreano rechazó la petición de Google en 2016, estableció que solo la aprobaría si la empresa estadounidense instalaba un centro de datos en su territorio. También pidió que Google ocultara ubicaciones delicadas, como bases militares, por razones de seguridad.
Hasta ahora, Google no ha dicho si está dispuesta a instalar un centro de datos en suelo surcoreano. La empresa tiene centros similares en varios países asiáticos como Singapur, Taiwán, Japón, Tailandia y Malasia.
El Ministerio informó que esta decisión vino tras una reunión del Comité de Exportación de Mapas el 14 de mayo. Este grupo, formado por representantes de varios ministerios (Ciencia, Asuntos Exteriores, Defensa y otros) y la Agencia de Inteligencia, determinó que necesitan más tiempo para analizar el caso.
Las autoridades han dialogado tanto con diversas oficinas gubernamentales como con Google, y concluyeron que deben examinar con más detalle las posibles consecuencias para la seguridad del país y para las empresas locales antes de dar una respuesta final.
Efectos en usuarios y competencia con empresas locales
Las limitaciones impuestas por el gobierno han reducido notablemente la calidad de Google Maps y Apple Maps en Corea del Sur. Visitantes extranjeros a menudo tienen problemas para orientarse usando Google Maps debido a la información limitada y los pocos idiomas disponibles, lo que les obliga a usar aplicaciones locales que no siempre tienen versiones en idiomas extranjeros.
Las aplicaciones de navegación surcoreanas como Naver Maps, TMaps y Kakao Maps son las preferidas por los usuarios locales. Estos servicios ya ofrecen mapas a escala 1:5.000, con mucho más detalle e información.
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Los mapas detallados y las imágenes satelitales generan importantes preguntas sobre privacidad tanto para personas comunes como para gobiernos. Muchos ciudadanos se preocupan al saber que sus casas son visibles para cualquiera con acceso a internet, mientras que los gobiernos deben equilibrar la utilidad de estos servicios con posibles riesgos para su seguridad.
Corea del Sur, que comparte frontera con Corea del Norte, mantiene una postura especialmente cautelosa sobre información geográfica detallada que podría exponer instalaciones militares o infraestructuras vitales.
Para Google, obtener esta aprobación mejoraría significativamente su servicio de mapas en un mercado tecnológicamente avanzado, pero deberá demostrar que estos cambios no pondrán en riesgo la seguridad del país.

