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No es que los estudiantes odien la inteligencia artificial. Es que están hartos de que los ejecutivos les digan “adáptate o muere” mientras el mercado laboral se encoge.

En las últimas semanas, graduados de al menos cuatro universidades estadounidenses abuchearon a sus oradores por celebrar una tecnología que ven como una amenaza a sus carreras.

El caso más viral fue el de Scott Borchetta, CEO de Big Machine Records, en la Universidad Estatal de Middle Tennessee.

Cuando dijo a los graduados que “la IA está reescribiendo la producción” y que “las cosas que aprendieron en primer año quizás ya son obsoletas”, los abucheos fueron tan fuertes que tuvo que repetir: “Deal with it”. Jacob Pagel, graduado en ciencias políticas, lo describió como “un cuchillo en el pecho”.

Una encuesta de Harvard de 2025 ya había revelado que la mayoría de los jóvenes en EE.UU. ve la IA como una amenaza para sus prospectos laborales.

Eric Schmidt, exCEO de Google, recibió la misma recepción días después en la Universidad de Arizona. “Sé lo que muchos están sintiendo. Puedo oírlos”, dijo entre abucheos. “Hay miedo en su generación de que el futuro ya está escrito, de que las máquinas vienen, de que los trabajos se evaporan”. No funcionó.

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Los estudiantes le dieron la espalda mientras Schmidt intentaba defender la IA como oportunidad. Una encuesta de NBC News de este año mostró que solo el 26% de los votantes ve la IA de forma positiva, frente al 46% que la ve negativamente.

En Glendale Community College, ni siquiera hizo falta un CEO: un sistema de IA contratado para leer los nombres de los graduados falló y omitió a decenas de estudiantes.

La conexión con LATAM es directa. En países como México, Colombia o Perú, donde ser la primera generación en llegar a la universidad requiere un esfuerzo familiar titánico, escuchar que “lo que aprendiste ya no sirve” no es frustrante: es devastador.

Muchos estudiantes latinoamericanos financian sus carreras con sacrificios enormes y se encuentran con ejecutivos tecnológicos que minimizan sus miedos.