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Hasta ahora, cuando le pedías a ChatGPT que te recomendara un producto, el asistente te daba opciones y ahí terminaba su trabajo. El siguiente paso, comprar, tenía que darlo tú. Esa barrera acaba de desaparecer.

El 10 de junio, Visa y OpenAI anunciaron una alianza estratégica para integrar la red de pagos de Visa en la plataforma de OpenAI. El resultado: los agentes de IA pueden ejecutar compras completas en línea, desde pagar una factura hasta comprar toallas de papel, con la autorización del usuario.

Ya no son solo asistentes que recomiendan: ahora también compran.

Cómo funciona

El sistema usa credenciales tokenizadas de Visa, autorización en tiempo real y monitoreo de fraude. El usuario define límites de gasto, categorías de comercio permitidas y si requiere aprobación manual para cada transacción. Los agentes operan dentro de esos controles.

Si un agente intenta comprar algo que excede el límite, la transacción se rechaza.

Jack Forestell, director de producto y estrategia de Visa, lo resumió así: «La IA transformará el comercio de forma más profunda que internet o la tecnología móvil». Desde OpenAI, Marco Mahrus, head de partnerships de comercio, dijo que los agentes jugarán un papel creciente ayudando a las personas a completar tareas que involucran dinero, desde pagos hasta transacciones más complejas.

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La pregunta clave para el mercado hispanohablante no es técnica, sino de confianza. En países como México, donde el pago digital creció más del 30% en 2025 y cada vez más personas usan billeteras digitales, delegar pagos a una IA introduce un dilema: ¿el usuario común confiará en que un agente no cometa errores o sea víctima de fraudes? Visa apuesta a que sí, su sistema de tokenización y monitoreo en tiempo real está diseñado precisamente para eso.

Pero la alianza no es exclusiva. Visa ya colabora con Anthropic y Microsoft desde el año pasado, y Mastercard y PayPal exploran acuerdos similares. La competencia por definir cómo se pagará en la era de los agentes de IA recién comienza.

Más que compras: el giro de Codex

El comunicado de Visa revela un detalle que pocos medios destacaron: la alianza también explorará aplicaciones enterprise impulsadas por Codex, el motor de IA de OpenAI para código. Esto significa que los agentes de IA podrían comprar APIs, servicios en la nube y recursos de desarrollo de forma autónoma. Un agente de coding que necesita más capacidad de cómputo podría adquirirla sin intervención humana. El modelo de negocio del software está en la mira.

Los términos financieros no fueron revelados. Tampoco se detallaron las tarifas que se cobrarán a comercios o consumidores. Lo que sí está claro es que 2026 marca un antes y un después: la IA ya no solo piensa. también paga.