La inteligencia artificial está en todas partes: escribiendo código, generando imágenes, respondiendo preguntas.
Pero hay algo que la IA genera en silencio y que nadie ve: calor. Mucho calor. Tanto que el comisario de energía de la Unión Europea, Dan Jørgensen, soltó una cifra que debería poner alerta a Google, Microsoft y Amazon: si se aprovechara solo la mitad del calor residual que los centros de datos de IA tiran a la atmósfera hoy, se podrían calentar 4 millones de hogares europeos.
Jørgensen es el Comisario de Energía y Vivienda de la UE y lo declaró en una conversación con POLITICO. Detrás del número hay una advertencia directa a Big Tech: los centros de datos que alimentan a ChatGPT, Claude y Gemini no pueden seguir consumiendo electricidad como si el planeta no tuviera límites.
El problema de fondo es que el auge de la IA está disparando la construcción de centros de datos en todo el mundo, y Europa no quiere repetir los errores de Irlanda. Allí, los datacenters ya consumen más del 20% de la electricidad del país, la cifra más alta per cápita del planeta.
A nivel continental, los centros de datos representan aproximadamente el 3% del consumo eléctrico total de la UE. Y según la Agencia Internacional de la Energía, esa cifra podría duplicarse en los próximos cinco años.
Pero lo que más preocupa al comisario no es solo cuánta electricidad consumen, sino lo poco que hacen con el calor que generan. Los servidores de IA se calientan tanto que requieren sistemas de refrigeración masivos.
Ese calor, en lugar de reutilizarse para calefacción urbana o procesos industriales, se libera directamente a la atmósfera. Jørgensen calificó la situación de “inaceptable”.
Bruselas no se queda en las palabras. Esta semana, la Comisión Europea presentará un paquete de soberanía tecnológica que incluye medidas para reducir la dependencia de proveedores extranjeros en cloud, IA y semiconductores. Además, prepara una nueva etiqueta de sostenibilidad para centros de datos que calificará a las instalaciones según su eficiencia energética, consumo de agua y capacidad de recuperación de calor residual.
La propuesta ya genera críticas. El borrador preliminar favorecía la electricidad renovable excluyendo la nuclear, lo que provocó rechazo tanto de la industria como de gobiernos de la UE. Jørgensen evitó comentar directamente el borrador, pero señaló que la Comisión escucha las críticas y defiende la neutralidad tecnológica.
Hay otro dato que agrava el panorama: la Comisión no tiene información confiable sobre cuánta energía consumen realmente los datacenters. Solo el 36% de los centros de datos obligados a reportar su eficiencia energética bajo la normativa europea lo han hecho. “Necesitamos más transparencia”, comentó Jørgensen.
El mensaje de Bruselas es claro: la IA es bienvenida en Europa, pero no a cualquier costo. Las empresas que quieran construir centros de datos en el bloque tendrán que demostrar que su operación es compatible con los objetivos climáticos. O aprenden a reciclar su calor, o el calor político se lo llevarán ellas.
Fuentes
- POLITICO: Brussels to Big Tech: Embrace sustainable AI or go away
- HuffPost: 4 millones de hogares europeos: el calor que desperdician los centros de datos de la IA
- DataCenterDynamics: European Commission to launch new measures to stem data center energy consumption


