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Un juez del Tribunal Superior de Londres ha desestimado por completo la declaración de un testigo tras determinar que este recibía instrucciones en tiempo real durante el juicio a través de unas gafas inteligentes conectadas a su teléfono móvil.

El fallo, emitido por la jueza Raquel Agnello KC, señala un precedente sobre cómo la tecnología wearable puede comprometer la integridad de los procedimientos judiciales y plantea nuevos desafíos para los tribunales.

El incidente ocurrió en los Royal Courts of Justice de Londres durante un procedimiento de insolvencia. El caso, llevado ante el Insolvency and Companies Court, giraba en torno a la propiedad y el control de Oneta Limited, una empresa de desarrollo inmobiliario.

El reclamante, Laimonas Jakštys, junto con la firma lituana UAB Business Enterprise, buscaba una declaración de que eran los dueños legítimos de la empresa, la rectificación del registro mercantil y su reinstalación como director.

Durante el proceso, la atención del tribunal se centró no en los detalles financieros del caso, sino en el comportamiento del testigo principal. Según la resolución judicial, se detectaron irregularidades en las respuestas de Jakštys que llevaron a una investigación sobre su equipo tecnológico durante la declaración.

El juez determinó que el reclamante utilizó un par de gafas inteligentes con conectividad de audio para recibir asistencia externa. La investigación forense del dispositivo reveló el mecanismo:

Conexión en tiempo real

Las gafas estaban emparejadas mediante Bluetooth con un teléfono inteligente, el cual mantenía una llamada activa durante gran parte del interrogatorio.

Esta configuración permitía a una persona remota escuchar las preguntas y susurrar respuestas o instrucciones al testigo a través del auricular integrado en las gafas.

Patrón de comportamiento

La jueza Agnello observó que las respuestas de Jakštys a preguntas complejas a menudo llegaban con una pausa anormal, tras la cual daba respuestas inusualmente precisas o legales, a diferencia de sus declaraciones anteriores más vagas.

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Este patrón, unido a la evidencia técnica, sustentó la conclusión de coaching.

Consecuencia legal inmediata

Como resultado de estos hallazgos, el juez rechazó la evidencia del reclamante ‘en su totalidad’ por considerarla no creíble, lo que resultó en un fallo a favor de la parte contraria en la disputa por la dirección de la empresa.

Este caso subraya cómo dispositivos tecnológicos de consumo, omnipresentes y a menudo discretos, pueden ser repensados para fines que socavan procesos formales. La jueza no solo desestimó el testimonio, sino que su análisis sienta un precedente sobre la valoración de pruebas digitales en casos de credibilidad.

“El efecto de esto es que su testimonio es poco fiable y falto de veracidad”, señaló la jueza Raquel Agnello KC en su fallo, según recoge la cobertura del caso.

Expertos legales ya prevén que este incidente no será aislado. Abogados y jueces tendrán que familiarizarse con la forensia digital básica,como el análisis de registros de llamadas y emparejamientos Bluetooth, para evaluar la autenticidad de las declaraciones.

Como señaló el abogado Matthew Walker a Legal Futures, este fue un “primero en su carrera”, pero es algo que los litigantes podrían enfrentar con mayor frecuencia en el futuro debido a los avances tecnológicos.

El episodio ocurre en un momento en que los tribunales de todo el mundo se están adaptando a la era digital, integrando enlaces de video, testimonios multilingües y, recientemente, lidiando con las implicaciones de la inteligencia artificial en la investigación y la presentación de casos.

Mientras el debate público se centra a menudo en el uso de IA para generar pruebas falsas o ‘hallucinar’ citas legales, este caso en Londres revela una amenaza más simple pero igualmente efectiva: la conectividad humana en tiempo real camuflada como un accesorio tecnológico cotidiano.