Nuestros teléfonos inteligentes guardan toda nuestra vida digital. En estos pequeños aparatos almacenamos información personal: mensajes privados, fotos familiares, datos bancarios y nuestra ubicación actual.
Esta concentración de datos valiosos los hace blancos perfectos para ciberdelincuentes que buscan acceder a nuestra información para ganar dinero o robar datos confidenciales.
El hackeo de teléfonos móviles ocurre de formas cotidianas. Muchos ataques empiezan con un simple mensaje o correo que lleva un enlace peligroso. Al hacer clic, instalamos sin darnos cuenta programas espía que permiten a otra persona controlar nuestro teléfono desde lejos. En otras ocasiones, bajamos aplicaciones de sitios no oficiales con código malicioso, o usamos redes WiFi públicas donde pueden interceptar lo que hacemos.
Aunque los teléfonos suelen tener mejor seguridad que las computadoras, los usuarios podemos caer en trampas de ingeniería social, y nuestros dispositivos siguen siendo vulnerables. Expertos en ciberseguridad identifican siete técnicas principales que los atacantes usan para comprometer nuestros teléfonos, desde ataques sofisticados sin interacción hasta el simple acceso físico al aparato.
Conocer estas amenazas es esencial para protegernos en el entorno digital actual. A continuación, explicamos los siete métodos más comunes que usan los ciberdelincuentes para hackear teléfonos y robar nuestra información personal.

Ataques “zero-click”: espionaje sin que hagamos nada
Los ataques más peligrosos son aquellos donde no necesitamos hacer absolutamente nada para infectarnos. Las empresas que venden herramientas de vigilancia comercial son responsables de la mayoría de las vulnerabilidades recién descubiertas en teléfonos.
Con los ataques zero-click, afectan casi al 100% de las víctimas con las que logran conectar. Estas herramientas se venden por cientos de miles o millones de dólares a empresas o gobiernos, que las usan selectivamente según sus necesidades.
Muchos de estos ataques utilizan técnicas como los desbordamientos de búfer, que hacen que el código dañino tome control del programa normal sin que tengamos que tocar el mensaje recibido.
Ingeniería social: cuando nosotros mismos abrimos la puerta
La forma más fácil de entrar en cualquier dispositivo es lograr que el propio dueño abra la puerta voluntariamente. Los sistemas de los teléfonos suelen tener seguridad más estricta que las computadoras, con aplicaciones funcionando en espacios aislados (“sandbox”) que evitan que tomen control total del teléfono.

Sin embargo, esto tiene un problema: aparecen tantos mensajes de permisos que muchos usuarios los aceptamos automáticamente sin leerlos.
Como estamos acostumbrados a aceptar todos los avisos para poder usar las apps, la mayoría simplemente permitimos cualquier acceso que la aplicación solicite.
Publicidad maliciosa, mensajes trampa y aplicaciones falsas
Otras formas de ataque comunes incluyen:
- Publicidad maliciosa: anuncios dañinos que se meten en la publicidad de apps o navegadores. Aunque esta táctica es menos efectiva hoy gracias a mejores navegadores y controles en las tiendas de apps, sigue siendo un problema.
- Mensajes SMS trampa: mensajes de texto con enlaces peligrosos. “Según lo que busquen, los atacantes pueden adjuntar archivos con malware o hacerse pasar por alguien conocido para convencernos de descargar algo”, explica Rasmus Holst, directivo de Wire.
- Aplicaciones falsas: apps que parecen normales pero contienen código dañino. Antes afectaban sobre todo a iPhones desbloqueados, pero ahora el panorama ha cambiado.
Suplantación de identidad y acceso físico al teléfono

Dos métodos adicionales de ataque son:
- Suplantación de identidad: el atacante reúne suficiente información personal sobre la víctima para hacerse pasar por ella ante su compañía telefónica. “Si lo logra, convence al operador de pasar el número de teléfono a un dispositivo que él controla”, explica Adam Kohnke de Infosec Institute.
- Acceso físico: instalar software espía directamente cuando tienen el teléfono en sus manos. Esto pasa especialmente en casos de violencia doméstica o espionaje empresarial. El atacante puede instalar programas como FlexiSPY, mSpy o Xnspy que capturan mensajes, llamadas, ubicación e incluso activan cámara y micrófono sin que lo sepamos.
Bluetooth y Wi-Fi: riesgos en disminución
Dos formas de ataque que antes eran comunes —Bluetooth y Wi-Fi— ahora son menos efectivas, según los expertos. Los usuarios de redes WiFi públicas ahora conocen mejor las VPN y simplemente se protegen con ellas. Además, más sitios web y servicios ahora usan cifrado, lo que dificulta los ataques de intermediarios.
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¿Cómo saber si mi teléfono ha sido hackeado?
Algunas señales de que tu teléfono podría estar comprometido son:
- Apps sospechosas: tener aplicaciones que no instalaste o que piden permisos excesivos.
- Más consumo de datos: si tu teléfono de repente usa más datos sin cambios en tus hábitos.
- Reinicios sin razón: si tu teléfono se reinicia solo sin motivo aparente.
- Ruidos extraños en llamadas: en las redes actuales, escuchar voces o sonidos raros podría indicar espionaje.
- Batería que dura menos: podría ser que un programa espía está haciendo que tu teléfono trabaje más.
La seguridad de nuestros teléfonos necesita atención constante. Ya pasó el tiempo en que la seguridad de los teléfonos podía ser algo secundario o casero. Los teléfonos deben ser parte de cualquier estrategia completa de seguridad digital.

