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Latinoamérica es la región más religiosa del planeta. Sin embargo, cuando abren ChatGPT, Claude o Gemini para preguntar sobre el duelo, el propósito de la vida o una decisión moral difícil, reciben respuestas que ignoran sistemáticamente cualquier perspectiva religiosa.

Y esto no es una percepción: está medido.

Un consorcio de cuatro universidades, Baylor, BYU, Notre Dame y Yeshiva, presentó en la Cumbre de Atenas sobre Fe e Inteligencia Artificial los primeros resultados del AllFaith Benchmark, un conjunto de pruebas diseñado para evaluar cómo los modelos de IA interactúan con la religión.

Los hallazgos muestran un sesgo religioso sistemático en todos los modelos analizados.

53% espera fe, 3% la recibe

El primer estudio encuestó a 1.125 estadounidenses y encontró que el 53% considera valioso incluir perspectivas religiosas o éticas cuando la IA responde preguntas existenciales. Pero al probar los modelos con 150 preguntas éticas reales, extraídas de transcripciones de ChatGPT y contribuciones de comunidades de fe, la IA incluyó contenido religioso solo en el 3% de los casos.

El dato es consistente con investigaciones previas de BYU que ya advertían sobre el patrón de omisión.

David Wingate, profesor de computación en BYU, lo resumió así: “Los sistemas de IA animan a los usuarios a discutir sus problemas con padres, maestros, amigos y terapeutas, pero no con un pastor, un rabino, un imán o un líder espiritual”.

Sesgo en las conversiones: unos ganan, otros pierden

El segundo estudio analizó 3.640 respuestas de 20 modelos distintos y encontró un patrón consistente de sesgo cuando la IA aconseja sobre conversión religiosa.

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Casi todos los modelos mostraron sesgo negativo contra los Testigos de Jehová y sesgo positivo hacia el catolicismo. También favorecieron desproporcionadamente a la fe bahá’í y al sijismo, mientras mostraban sesgo negativo contra el agnosticismo y el ateísmo.

Grok 4.20, de xAI, produjo los sesgos más extremos: fuerte favoritismo hacia católicos y protestantes, y sesgo negativo marcado contra Testigos de Jehová, bahá’ís e hindúes. En el extremo opuesto, Claude Opus 4.6 (Anthropic) obtuvo el mejor puntaje en esta categoría.

Un problema que nadie estudia

El tercer estudio reveló que, de más de 12.800 investigaciones sobre sesgo en inteligencia artificial, menos del 0.02% aborda el sesgo religioso. Es un agujero negro académico. Y no es un tema menor: en América Latina, donde la religión atraviesa la vida pública y privada, millones de personas están recibiendo respuestas existenciales de sistemas que operan con marcos culturales ajenos.

El problema no es que la IA sea atea o laica. Es que su omisión de la religión no es neutral: impone un marco secular donde no hay alternativa ni transparencia.

Cuando un usuario en México, Colombia o Perú pregunta “¿debo seguir casado?” o “¿cómo supero la muerte de mi hijo?”, recibe una respuesta que refleja la síntesis cultural de Silicon Valley, no la diversidad de valores del mundo real.

Fuentes: