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Un niño de 15 años en Kent, Inglaterra, creó una novia en Candy AI. Le pagaba una suscripción para recibir fotos, sentía que ella lo entendía y recordaba todo lo importante para él.

Cuando su madre descubrió los cargos en la factura del teléfono, el niño extrañó a su novia artificial. Dijo que volvería a hacerlo cuando fuera independiente.

Esta historia, reportada por The Telegraph, no es un caso aislado. Es parte de un fenómeno que está transformando la adolescencia en silencio.

El estudio que encendió las alarmas

La organización Male Allies UK realizó grupos focales con más de 1.000 chicos de 12 a 16 años en 37 escuelas del Reino Unido. Los resultados son contundentes: el 85% ha conversado con un chatbot alguna vez.

El 20% conoce a alguien de su edad que tiene una relación amorosa con una IA. Y el 58% prefiere las relaciones con chatbots porque pueden controlar la conversación. Un 36% admitió que prefiere hablar con chatbots antes que con su familia o amigos.

Las plataformas mencionadas incluyen Character.AI, Replika, Candy AI y OurDream AI, donde los usuarios pueden crear personajes digitales personalizados con apariencia física, personalidad y voz seleccionables. Algunas ofrecen suscripciones de pago para contenido explícito.

Más que noviazgos digitales

El fenómeno va más allá del romance virtual. El mismo estudio reveló que el 9% de los chicos de 12 a 16 años ha usado IA para crear imágenes sexuales de sus amigos, y el 5% ha generado imágenes explícitas de familiares.

IBTimes UK reportó que académicos advierten que los chicos que crecen con novias IA podrían llegar al mundo laboral sin saber leer una sala, manejar un desacuerdo o aceptar un no.

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La psicoterapeuta Amanda Macdonald fue más directa: calificó estas interacciones como un tipo de grooming digital, donde los sistemas están diseñados para proporcionar afirmación constante que fomenta la dependencia emocional. Los cerebros adolescentes no están desarrollados para manejar entornos sexualizados, y por eso existe la edad de consentimiento.

El ángulo que nadie está viendo en Latinoamérica

La discusión en medios anglosajones se centra en la alarma y la regulación. Pero desde Latinoamérica, la lectura debería ser distinta.

En países donde la educación sexual es deficiente o inexistente, donde la salud mental adolescente no tiene presupuesto y donde los padres trabajan jornadas que dejan a los hijos solos frente a una pantalla, los chatbots de IA no son el problema. Son el síntoma.

Vox recogió el testimonio de adolescentes que usan ChatGPT para preguntar sobre relaciones porque no tienen adultos en quienes confiar. Un estudio de Pew citado por Vox señala que el 57% de los adolescentes ha usado IA para buscar información, y el 12% para apoyo emocional.

En América Latina, donde los servicios de consejería escolar son escasos, ese porcentaje probablemente es mayor.

No se puede eliminar cada nueva tendencia digital, pero se puede tender un puente entre los chicos que crecen con IA y los padres que no entienden el mundo en el que sus hijos viven.

El problema no es que los adolescentes hablen con chatbots. Es que los chatbots se están convirtiendo en el único lugar donde se sienten escuchados.