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Una importante adquisición tecnológica global se encuentra en punto muerto después de que las autoridades chinas iniciaran una revisión de la venta de la empresa de inteligencia artificial Manus a Meta por 2.000 millones de dólares.

Paralelamente, y en el contexto de este escrutinio, los cofundadores de Manus han sido sujetos a una prohibición de salida del país, según reportan varios medios internacionales este 25 de marzo de 2026.

La industria de la inteligencia artificial es uno de los campos de batalla tecnológica y geopolítica más intensos de la última década.Las grandes empresas tecnológicas occidentales buscan constantemente adquirir talento y propiedad intelectual innovadora, a menudo con startups surgidas en otros mercados. 

Meta, la matriz de Facebook e Instagram, ha sido una de las más activas en esta carrera, buscando integrar capacidades avanzadas de IA en su vasto ecosistema de redes sociales y realidad virtual.

Por otro lado, China ha implementado en los últimos años regulaciones más estrictas sobre la transferencia de tecnología considerada sensible, especialmente en sectores como la inteligencia artificial y los semiconductores.

Esta supervisión se aplica tanto a las empresas nacionales como a las operaciones de firmas extranjeras que buscan adquirir activos chinos

Revisión regulatoria en curso

China está revisando formalmente los términos de la venta de Manus a Meta, una operación valorada en dos mil millones de dólares.

El alcance y los criterios específicos de esta revisión no han sido detallados públicamente por las autoridades.

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Prohibición de salida para los fundadores

Según la información disponible, los cofundadores de Manus tienen actualmente restringido el permiso para abandonar China.

Esta medida, reportada inicialmente por el Financial Times y citada por otras agencias, se habría implementado mientras el gobierno examina la transacción. La identidad de estos fundadores y el estatus legal exacto de la restricción no han sido confirmados oficialmente.

Esta situación crea una incertidumbre inmediata sobre el futuro de la transacción. Para Meta, representa un contratiempo significativo en su estrategia de crecimiento mediante adquisiciones, potencialmente retrasando o incluso poniendo en riesgo la integración de los desarrollos tecnológicos de Manus.

La imposibilidad de los fundadores clave de salir del país también complica cualquier proceso de transición o colaboración profunda que requiera desplazamientos internacionales.

El caso es visto por analistas como un ejemplo palpable de la creciente intersección entre la tecnología y la geopolítica. Las medidas chinas envían una señal clara sobre su voluntad de intervenir y supervisar de cerca las operaciones que involucren empresas de sectores estratégicos, incluso cuando el comprador es una corporación global de primer nivel.

Este episodio probablemente obligará a otras empresas globales a reevaluar los riesgos asociados con la adquisición de startups chinas en campos sensibles. El mensaje subyacente es que, más allá del acuerdo comercial entre partes privadas, el Estado puede ejercer su poder para revisar, condicionar o frenar operaciones que considere de interés estratégico.

El desenlace de esta revisión será observado de cerca como un precedente para el futuro de las inversiones cruzadas en el ámbito de la inteligencia artificial.