Una startup biotecnológica está trasladando la inteligencia de las redes neuronales desde el mundo digital al biológico.
Cortical Labs está desarrollando los primeros centros de datos del mundo que utilizan neuronas humanas vivas como unidad de procesamiento, con proyectos piloto en marcha en Singapur y Melbourne.
Esta iniciativa surge como una respuesta directa a la búsqueda de sistemas de computación más eficientes energéticamente para satisfacer la demanda exponencial impulsada por la inteligencia artificial.

La carrera por desarrollar inteligencia artificial más potente ha topado con un muro de ladrillo: el consumo energético. Los centros de datos tradicionales, basados en silicio, requieren cantidades masivas de electricidad para entrenar y ejecutar modelos de IA complejos.
Frente a este desafío, la búsqueda de paradigmas alternativos de computación se ha intensificado. En este escenario, Cortical Labs emerge con una propuesta radicalmente distinta, inspirada en el sistema de procesamiento de información más eficiente conocido: el cerebro humano.
La compañía no parte de cero. Su tecnología se basa en años de investigación en biocomputación. Un hito previo que demostró el potencial de su enfoque fue lograr que un cultivo de neuronas humanas aprendiera a jugar al videojuego clásico Doom, según reportes de medios especializados.
Este experimento evidenció que las redes neuronales biológicas podrían ser entrenadas para realizar tareas computacionales específicas.
El avance reportado este marzo de 2026 representa la transición de la experimentación de laboratorio a una implementación con escala industrial. Cortical Labs está construyendo dos pequeños centros de datos pioneros que albergarán sus sistemas de biocomputación.
- El núcleo de estos centros son los llamados CL1, sistemas que contienen neuronas derivadas de células sanguíneas humanas. Estas células son reprogramadas en el laboratorio para convertirse en neuronas funcionales que forman redes vivas capaces de procesar información.
- Los dos primeros prototipos de centros de datos se están estableciendo en Melbourne, donde tiene su sede la startup, y en Singapur, un hub tecnológico global, según confirman Bloomberg y The Business Times.
- El proyecto se enmarca explícitamente en la búsqueda de una alternativa de computación más eficiente en energía para hacer frente a la creciente demanda de procesamiento que genera la industria de la IA.
El potencial impacto de esta tecnología es doble: tecnológico y económico. Por un lado, la eficiencia energética intrínseca de los sistemas biológicos podría ofrecer una ventaja orders de magnitud sobre el silicio.
Las neuronas consumen energía de manera extraordinariamente eficiente para realizar cálculos complejos, una característica que la computación convencional intenta emular con un gran coste eléctrico.
Este desarrollo posiciona a la computación biológica no como un proyecto de ciencia ficción, sino como un competidor incipiente en el mercado de hardware para IA. Si los prototipos en Singapur y Melbourne demuestran ser estables y escalables, podrían sentar las bases para una nueva infraestructura global de procesamiento de datos.
Según análisis del sector, la capacidad de las redes neuronales biológicas para aprender y adaptarse con un consumo mínimo de energía es precisamente el tipo de avance disruptivo que la industria necesita para su próximo salto.


