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Wall Street atraviesa una rotación poco habitual en pleno auge de la inteligencia artificial. Mientras las acciones tecnológicas pierden impulso, el capital se mueve hacia sectores tradicionales. El cambio refleja un ajuste en las expectativas del mercado.

El hecho que marca esta nueva etapa es claro: las empresas de consumo básico lideran los rendimientos bursátiles a inicios de 2026, superando ampliamente al mercado general. Esta rotación ya se refleja en cifras concretas y decisiones de inversión.

El movimiento ocurre tras semanas de correcciones en compañías ligadas a la IA. Los inversionistas comenzaron a cuestionar valoraciones y modelos de negocio. El entusiasmo inicial dio paso a una revisión más estricta de ingresos y rentabilidad.

En este contexto, Walmart alcanzó por primera vez una capitalización de mercado superior al billón de dólares, consolidándose como símbolo del giro hacia negocios considerados defensivos. El hito refuerza la narrativa del consumo básico en Wall Street.

El mercado gira hacia lo esencial

El desempeño del consumo básico no es marginal. En lo que va de 2026, el sector avanza entre 6% y 7%, superando al S&P 500. Se trata de su mejor arranque de año en al menos 25 años.

Este avance coincide con salidas de capital del sector tecnológico. Analistas observan que la “marea de la IA” dejó de impulsar a todas las compañías. Solo algunas mantienen liderazgo sostenido.

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El caso más visible es Walmart, cuya acción sube más de 14% en 2026. Con ello, se une a un club históricamente dominado por tecnológicas como Apple, Microsoft, Nvidia y Amazon.

El mercado premia su combinación de tiendas físicas, logística y transformación digital. También influyen ingresos predecibles y menor exposición a disrupciones abruptas.

La rotación hacia consumo básico en Wall Street señala un cambio de fase del boom de la IA, no su final. Los inversionistas buscan estabilidad mientras se redefine quién puede monetizar la tecnología.

Además, políticas económicas enfocadas en el consumo y un dólar más débil benefician a estas empresas. Tras años de presión en costos, muchas llegan con valoraciones más razonables.